LA REINA DE LOS CEREALES, LA AVENA.
GALLETAS DE MIJO. |
CUSCĆS MARROQUĆ. |
CUSCĆS LIBANĆS. |
CUSCĆS ISRAELĆ. |
La quinoa en su composición posee una gran cantidad de proteĆnas que aportan a nuestro cuerpo a la hora de consumirla, es rica en fibra, vitaminas, minerales y Ć”cidos grasos omega 3 con un Ćndice glucĆ©mico muy bajo para los diabĆ©ticos, lo que la hace mantener unos niveles equilibrados de energĆa, su cadena de aminoĆ”cidos es la que contempla todos los tipos de vitaminas y de los propios aminoĆ”cidos esenciales.
En la cocina la quinoa debemos lavarla bien para eliminar las saponinas que dan un sabor amargo y que consumir mucha cantidad de ella puede causar indigestión y dolores estomacales. Hay que prepararla en dos partes de agua por una de quinoa y una cocción de 12 a 15 minutos o tostarla dependiendo de la variedad de quinoa, existen tres tipos de quinoa, la negra, la blanca y la roja.
Cuando la cocemos tenemos que tener en cuenta que estarĆ” preparada en el momento que empiezan a abrirse los granos y que debemos retirar del fuego y cortar la cocción con agua frĆa con lo que conseguiremos una consistencia suelta ideal para saltearla.
La quinoa es especialmente buena en las ensaladas mezclada con otros ingredientes, en guisos, en bowl, sopas o como base de platos principales e incluso en reposterĆa sin gluten para celiacos o como snack.
QUINOA ROJA. |
QUINOA BLANCA. |
QUINOA NEGRA. |
Forman parte de nuestra propia historia y de nuestra cultura. Necesarios para dar un equilibrio a nuestra dieta.
Los cereales (de Ceres, el nombre en latĆn de la diosa de la agricultura) son plantas de la familia de las poĆ”ceas cultivadas por su grano (fruto de pared delgada adherida a la semilla, caracterĆstico de la familia). Incluyen cereales mayores como el trigo, el arroz, el maĆz, la cebada, la avena y el centeno, y cereales menores como el sorgo, el mijo, el teff, el triticale, el alpiste o la lĆ”grima de Job. El tamaƱo del grano de algunos cereales, mĆ”s grande que el de los demĆ”s pastos, fue producto de la domesticación a lo largo de miles de aƱos. Muchos cereales en los inicios de su domesticación fomentaron la aparición de civilizaciones que se asociaron a ellos.
Los cereales contienen almidón. El germen de la semilla contiene lĆpidos en proporción variable que permite la extracción de aceite vegetal de ciertos cereales. La semilla estĆ” envuelta por una cĆ”scara formada sobre todo por la celulosa, componente fundamental de la fibra dietĆ©tica. Se emplean en la alimentación humana (especialmente el trigo, el arroz y el maĆz) y del ganado, asĆ como en la fabricación industrial de diversos productos.
Los cereales modernos, principalmente el trigo y el maĆz, son el resultado de la selección efectuada durante la denominada revolución verde (segunda mitad del siglo XX), con el objetivo de conseguir variedades de alto rendimiento. Los procedimientos desarrollados obtuvieron un gran Ć©xito en el aumento de la producción, pero no se dio suficiente relevancia a la calidad nutricional, resultando en cereales con proteĆnas de baja calidad y alto contenido en hidratos de carbono.2 Su consumo excesivo puede provocar el desarrollo de un gran nĆŗmero de enfermedades crónicas, incluyendo la diabetes tipo 2, la presión arterial alta, enfermedades del corazón, sobrepeso y obesidad.2 Algunas evidencias indican que consumidos sin refinar (cereales integrales) pueden ser beneficiosos en la prevención de la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y el cĆ”ncer colorrectal.
Ciertos cereales contienen un conjunto de proteĆnas, el gluten, que ayuda a proporcionar elasticidad a las masas empleadas para la elaboración del pan y otros productos de reposterĆa. Estos incluyen el trigo, la avena, la cebada y el centeno (T.A.C.C.) y cualquiera de sus variedades e hĆbridos tales como la espelta, la escanda, el kamut y el triticale. El consumo de estos cereales puede provocar el desarrollo de los denominados trastornos relacionados con el gluten, que incluyen la enfermedad celĆaca, la sensibilidad al gluten no celĆaca, la alergia al trigo, la dermatitis herpetiforme, la ataxia por gluten, y diversos trastornos neurológicos que pueden desarrollarse aunque no haya ningĆŗn tipo de daƱo o inflamación en el intestino, es decir, tanto en celĆacos como en no celĆacos. PrĆ”cticamente la totalidad de los casos reales continĆŗa sin reconocer, sin diagnosticar y sin tratar. Asimismo, el gluten es uno de los factores mĆ”s potentes que provocan un aumento de la permeabilidad intestinal, que estĆ” implicada en el desarrollo de enfermedades autoinmunes, cĆ”nceres, enfermedades del sistema nervioso, enfermedades inflamatorias, infecciones, alergias y asma.
Las evidencias históricas y arqueológicas muestran que previamente a la revolución agrĆcola del NeolĆtico (VIII milenio a. C.), los seres humanos en general no mostraban signos ni sĆntomas de enfermedades crónicas y que, en relación con la inclusión de los cereales en la dieta, se produjo una serie de consecuencias negativas sobre la salud, muchas de las cuales continĆŗan presentes en la actualidad. Entre ellas cabe destacar mĆŗltiples deficiencias nutricionales, tales como la anemia ferropĆ©nica, trastornos minerales que afectan tanto a los huesos (osteopenia, osteoporosis, raquitismo) como a los dientes (hipoplasias del esmalte dental, caries dentales), y una alta incidencia de trastornos neurológicos, enfermedades psiquiĆ”tricas, la obesidad, la diabetes tipo 2, la ateroesclerosis y otras enfermedades crónicas o degenerativas.
| 1 vaso de cereal integral | agua | tiempo de cocción | remojo | ||
| Arroz integral redondo | 2 vasos | 40-45 minutos | optativo | ||
| Arroz integral largo | 2 vasos | 40-45 minutos | optativo | ||
| Arroz integral basmati | 1 ½ vaso | 25-30 minutos | optativo | ||
| Arroz semi integral | 2 ½ vasos | 35 minutos | optativo | ||
| Mijo | 2- 2 ½ vasos | 20-25 minutos | No | ||
| Grano de trigo sarraceno | 2 vasos | 20-25 minutos | No | ||
| Quinoa | 2 vasos | 20-25 minutos | No | ||
| Pasta de trigo integral y semi | – | 10-12 minutos | No | ||
| Bulgur de trigo integral | 1 ½ vasos | 15 minutos | No | ||
| CuscĆŗs de trigo integral | 1 ¼ vasos | 3 minutos + 10 de reposo | No | ||
| Polenta – sĆ©mola de maĆz | 4 vasos | 5 minutos | No | ||
| Avena | 3 vasos | 50-60 minutos | SĆ | ||
| Cebada | 3 vasos | 60 minutos | SĆ | ||
| Centeno | 3 vasos | 45 minutos | SĆ |
Cocción base del arroz integral
El arroz basmati integral puede quedar demasiado fibroso si no se remoja previamente unos 30 minutos. Para evitar que se pierda el aroma, se debe cocinar con el agua de remojo.
El mijo es un grano seco y requiere una base de cebolla sofreĆda para suavizarlo. Una vez cocido, cuando se enfrĆa queda compacto y se adapta a la forma que se le dĆ©, por eso es un cereal ideal para hacer croquetas y rellenos; tambiĆ©n queda muy bien en sopas de verduras. El grano de trigo sarraceno tiene una consistencia similar al mijo, que liga y espesa. La diferencia es que el mijo no tiene un sabor que sobresalga del resto de ingredientes, en cambio el trigo sarraceno se impone con toda su fuerza, similar a la que aporta si lo comemos. La harina de trigo sarraceno, usada tradicionalmente para elaborar las galettes bretonas, es un recurso excelente para elaborar crĆŖpes deliciosas sin leche ni huevos, solo harina con agua y sal. La quinoa es el cereal mĆ”s agradecido en la cocina natural para gente con prisa, porque siempre queda bien cocido, es elegante, admite variantes infinitas, se cuece rĆ”pido y gusta a todo el mundo. La trilogĆa mijo-trigo sarraceno-quinoa funciona de manera semejante en los fogones porque requieren una cocción corta.
El cereal integral bien cocido debe quedar abierto y permitir asĆ que las enzimas digestivas puedan entrar para iniciar las transformaciones necesarias para digerirlo y asimilarlo.
Dado que todos los carbohidratos acidifican en mayor o menor grado, lo mƔs importante serƔ masticar, masticar y masticar para equilibrar su efecto acidificante con la saliva, que es alcalina.
La harina y los granos se pueden tostar ligeramente en una sartĆ©n a fuego suave y sin aceite para “predigerir” parte del almidón. Los cereales que requieren un tostado previo son principalmente el mijo y el trigo sarraceno.
La germinación hace mÔs digerible el cereal, ademÔs de incrementar su riqueza nutricional.
El remojo inactiva el Ć”cido fĆtico presente en el salvado del cereal integral como la avena, la cebada y el centeno y todos los trigos, gracias a las transformaciones que se producen al inicio de proceso de germinación del grano. Los fitatos de estos cereales integrales podrĆan interferir en la absorción de minerales como el hierro, calcio, magnesio y cinc; dato especialmente importante en anemias y osteoporosis. En tal caso conviene aƱadir en el agua de remojo una cucharada de limón, vinagre de arroz o Ć”cido lĆ”ctico. El remojo de estos grandes integrales, ademĆ”s, disminuyen el tiempo de cocción. El cereal se cocina con el agua de remojo y aƱadiendo siempre un poco de sal marina (y opcionalmente un trocito de alga kombu) para equilibrar el efecto acidificante.
La fermentación ha sido el sistema mÔs utilizado para aumentar la digestibilidad de los cereales. El pan y la cerveza son el ejemplo mÔs antiguo.
La forma de preparación de los cereales depende:
Se cree que la humanidad existe desde hace unos 2,5 millones de aƱos, pero los cereales se introdujeron en la dieta hace unos 10 000 aƱos, durante la revolución neolĆtica y el desarrollo de la agricultura. El ser humano pasó de una alimentación basada en la caza y la recolección a una dieta con un alto contenido en cereales.
Este cambio de la alimentación se ha producido a un ritmo muy rĆ”pido en un plazo de tiempo muy corto desde el punto de vista evolutivo, con modificaciones mucho mĆ”s marcadas durante las Ćŗltimas dĆ©cadas del siglo XX e inicios del siglo XXI, como consecuencia de la revolución verde y la progresiva difusión de los alimentos procesados y la comida rĆ”pida.2No obstante, nuestro genoma y fisiologĆa no se han modificado apenas durante los Ćŗltimos 10 000 aƱos y nada en absoluto en los Ćŗltimos 40-100 aƱos, dando como resultado una dieta "desadaptativa". Algunos autores opinan que esta hipótesis de la discordancia evolutiva ha proporcionado un marco teórico valioso, pero se trata de una visión incompleta que no refleja la flexibilidad, la variabilidad y la adaptabilidad en el comportamiento alimentario humano y la salud en el pasado y el presente.
A raĆz de las dos guerras mundiales se hizo evidente la necesidad de aumentar la producción agrĆcola, para satisfacer la creciente demanda de alimentos de la población.Las estrategias puestas en prĆ”ctica para solucionar este problema, durante la denominada revolución verde, fueron un Ć©xito en cuanto a la producción pero no dieron suficiente relevancia a la calidad. Se desarrollaron las variedades de cereales que se cultivan en la actualidad, las cuales tienen un alto contenido en carbohidratos y una baja calidad nutricional, y que ademĆ”s desplazaron a los cultivos de legumbres. Estos cereales de alto rendimiento presentan deficiencias en aminoĆ”cidos esenciales y contenidos desequilibrados de Ć”cidos grasos esenciales, vitaminas, minerales y otros factores de calidad nutricional.
La Nutrition Society, fundada en 1941 en Gran BretaƱa, se centró en la mejora del cultivo del trigo. Las especies fueron seleccionadas para conseguir variedades resistentes a climas extremos y a las plagas, con alto contenido en gluten, cuyas propiedades viscoelĆ”sticas y adhesivas Ćŗnicas son muy demandadas por la industria alimentaria, pues facilitan la preparación de masas, alimentos elaborados y diversos aditivos.El proyecto fue un Ć©xito en relación con la producción, con tasas actuales que superan los 700 millones de toneladas por aƱo, pero provocó un cambio drĆ”stico en la genĆ©tica del trigo. El trigo moderno (aproximadamente el 95% del trigo cultivado en la actualidad) es una especie hĆbrida que contiene mayor cantidad de gluten (aproximadamente el 80-90% del total de proteĆnas), cuya capacidad inmunogĆ©nica y citotóxica es probablemente mayor, capaz de atravesar tanto la barrera intestinal como la barrera hematoencefĆ”lica y acceder al cerebro.
Se baraja la hipótesis de que esta modificación genĆ©tica del trigo y el aumento del consumo de gluten, han sido demasiado altos y en un espacio de tiempo excesivamente corto para permitir la adaptación de nuestro sistema inmunitario, con el consiguiente aumento de los trastornos relacionados con el gluten, si bien esta teorĆa aĆŗn no estĆ” completamente aclarada.
La evidencia histórica y arqueológica muestra que, previamente a la revolución agrĆcola, los seres humanos en general no mostraban signos ni sĆntomas de enfermedades crónicas.14 Diversos estudios etnológicos y arqueológicos revelan que coincidiendo con la inclusión de los cereales en la dieta, se produjo una serie de consecuencias negativas sobre la salud, entre las que destacan reducciones de la estatura, disminución de la esperanza de vida, aumento de las enfermedades infecciosas, de la mortalidad infantil, las enfermedades neurológicas y psiquiĆ”tricas, mĆŗltiples deficiencias nutricionales, incluyendo anemia ferropĆ©nica, trastornos minerales que afectan tanto a los huesos (raquitismo, osteopenia, osteoporosis) como a los dientes (hipoplasias del esmalte dental, aumento de las caries dentales), y otras deficienicas de minerales y vitaminas.Parte de estos efectos negativos han sido compensados por el progreso de la higiene, el desarrollo de la Medicina y la complementación de las dietas basadas en cereales con otras fuentes de nutrientes, consiguiendo una reducción de la mortalidad infantil y una esperanza media de vida mĆ”s larga. No obstante, la mayor parte de las consecuencias negativas continĆŗa presente en la actualidad: el cambio de la alimentación basada en la caza y la recolección a las dietas con alto contenido en cereales y el estilo de vida occidental, estĆ” asociado a la alta incidencia de la obesidad, la diabetes tipo 2, la ateroesclerosis, las enfermedades psiquiĆ”tricas, los trastornos neurológicos y otras enfermedades crónicas o degenerativas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, decayó el consumo de trigo y otros cereales como consecuencia de la escasez de suministros. El anĆ”lisis de las admisiones en hospitales psiquiĆ”tricos de cinco paĆses demostró un descenso en los ingresos por esquizofrenia, que se correlacionó con el porcentaje de disminución en el consumo de trigo. Por el contrario, en los Estados Unidos, donde hubo un incremento en el consumo de trigo, las admisiones por esquizofrenia aumentaron, por lo que se formuló la hipótesis de que la esquizofrenia es poco frecuente si el consumo de cereales es raro. Esta hipótesis fue corroborada posteriormente por un estudio antropológico en las Islas del PacĆfico Sur, que demostró que la prevalencia de esquizofrenia era baja en paĆses con bajo consumo de trigo y aumentó con la introducción del trigo, la cebada, la cerveza y el arroz en las dietas.1920 Actualmente, se ha demostrado la relación de la esquizofrenia en una parte de pacientes con el consumo de gluten, independientemente de la predisposición genĆ©tica, es decir, tanto en celĆacos como en no celĆacos.
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