Los huevos de choco son uno de esos tesoros gastronómicos de Andalucía que suenan a broma hasta que los pruebas y te haces fan de ellos y entiendes a la gente que tiene predilección por los huevos de choco.
Para que todos lo sepan, el choco es como llaman en Huelva y en casi toda Andalucía a la sepia y los huevos son sus órganos reproductores con color blanco nacarado.
Su textura es tierna, casi cremosa, y su sabor recuerda a la sepia pero más suave.
Se suelen hacer huevos de chocos fritos, a la plancha, en guisos, salteados con ajo y perejil picado y otras muchas, incluso cocidos y aliñados en ensaladas y salpicones.
En esta ocasión los vamos a preparar salteados con un acompañamiento que le va de rechupete, un pisto de verduras, comencemos.
INGREDIENTES PRINCIPALES.
2 dientes de ajo.
1 pimiento verde.
1 pimiento rojo.
1 calabacín.
1 cebolla.
4 tomates de rama.
8 huevos de choco.
Aceite de oliva virgen extra.
Pimienta negra molida.
Azúcar.
Sal en escamas.
Sal.
PREPARACIÓN DE LA RECETA.
Comenzamos preparando el pisto que acompañará a los huevos de choco.
Ponemos una ola grande en el fuego y añadimos un buen chorro de aceite de oliva.
Incorporamos los dientes de ajo laminados y esperamos a que se doren. Mientras tanto, vamos cortando la cebolla, el calabacín y los pimientos en pequeños cubos. Incorporamos las verduras, salamos y sofreímos durante 10 minutos.
Rallamos los tomates, los añadimos al pisto y cocinamos hasta que los tomates hayan perdido toda el agua. Pasado ese tiempo, ponemos a punto de sal, pimienta y azúcar. Reservamos hasta emplatar.
Ponemos una sartén al fuego con una gota de aceite de oliva. Tostamos las huevas de choco a fuego medio-fuerte hasta que estén doradas por ambas caras.
Emplatamos poniendo una capa de pisto y encima los huevos de choco. Terminamos con un poco más de aceite de oliva y sal en escamas.
Pelamos y cortamos las patatas en láminas gruesas. Las ponemos en una bandeja de horno grande y añadimos la cebolla cortada en juliana y los ajos picados.
Salpimentamos la verdura al gusto y añadimos un chorrito de aceite de oliva.
Colocamos el pulpo en la bandeja de horno. Añadimos el zumo de un limón, el vino blanco, unas hojas de laurel y la cerveza.
Horneamos a 180ºC durante dos horas como mínimo. El tiempo dependerá del peso del pulpo. Para saber si está tierno pincharemos en la unión entre las patas.
Empezamos la receta limpiando bien los chipirones y separando el cuerpo de las aletas y tentáculos. Rellenamos el cuerpo de los chipirones con las otras partes que habíamos retirado y los cerramos con ayuda de un palillo.
Enharinamos ligeramente los chipirones y los sellamos en una olla con un poco de aceite. No queremos que se cocinen demasiado, simplemente que adquieran un tono dorado. Reservamos los chipirones.
A continuación, preparamos la salsa. En la misma olla añadimos los ajos picados, la cebolla, el pimiento verde y el hueso de jamón. Salamos, sofreíamos bien y tapamos para que todas las verduras se pochen.
Cuando las verduras ya estén cocinadas añadimos la tinta de calamar, unas rebanadas de pan duro, una cucharada de tomate concentrado y medio pimiento choricero. Rehogamos bien y regamos con un chorrito de brandy. Cuando haya reducido todo el alcohol añadimos el fumet de pescado.
Dejamos cocer la salsa durante 20 minutos y después, trituramos hasta obtener una salsa uniforme.
Incorporamos los chipirones fritos a la olla con la salsa triturada y cocemos a fuego medio 10 minutos más. Pasado ese tiempo retiramos los palillos a los chipirones y emplatamos.
Para cocinarlo a la brasa, siempre se parte de pulpo cocido.
En una sartén caliente, tostar con un chorrito de aceite durante 4-5 minutos por cada lado. Dar la vuelta y repetir el proceso.
El resultado final es un pulpo bien dorado, que ha reducido su agua y concentrado todo su sabor.
Ideal para comer solo, con pure de patata, ensalada de col…
Truco del chef: antes de cocinar a la plancha, formar brochetas o “falsas piruletas” enrollando la pata del pulpo y clavando un palo de manera transversal para mantenerla sujeta.
Lo fundamental para este plato es disponer de un buen pulpo, que al fin y al cabo será el gran protagonista, y, por supuesto, que no esté cocido en exceso. Los tiempos de cocción para un pulpo de unos 2 kg son o bien 30 minutos hirviendo y un reposo de 20 minutos dentro del agua ya apartada del fuego, o 40 minutos hirviendo y un reposo de 10 minutos dentro del agua. El pulpo a la gallega tiene que "triscar", y si bien es cierto que dependiendo de la zona de Galicia donde lo comamos puede estar más o menos duro, jamás deberá de estar blando o pasado de cocción. No obstante y dicho todo esto, en gustos no hay nada escrito y cada cual en su casa es soberano.
Otra opción es comprar las patas de pulpo ya cocidas, aunque es cierto que este plato, al igual que la empanada de pulpo, son ideales para dar salida a unas patas de pulpo cocidas sobrantes cuando hacemos un pulpo a feira o un pulpo con cachelos. Nosotros lo vamos a acompañar de unas simples patatas cocidas enteras con piel, selladas en la plancha y un aliño básico: pimentón, sal y aceite que son la mejor opción y el mejor maridaje para el pulpo y nos va a dejar disfrutar de todo su sabor.
Si os gusta el ajo, podréis cambiar este aliño por un aceite de ajo y perejil, que es también una manera típica de aliñar el pulpo a la plancha.
Información de la receta
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Tiempo total: 30 minutos
Raciones: 2
Categoría: entrante
Tipo de cocina: española
Calorías: 124 kcal por cada 100 g
Ingredientes del pulpo a la plancha con patatas para 2 personas
2 patas de pulpo cocido
2 patatas
Pimentón picante
Pimentón dulce
Una hoja de laurel
50 ml de aceite de oliva virgen extra
Sal gruesa
Cómo hacer pulpo a la plancha
Pesamos y medimos todos los ingredientes de la receta. Lavamos las patatas y las ponemos enteras en una olla, cubiertas de agua. Añadimos sal, una hoja de laurel y las dejamos hervir unos 15 minutos o hasta que se puedan pinchar pero sin que estén muy blandas.
No os diré un tiempo exacto pues dependerá de la variedad de la patata y de su tamaño. Cuando estén cocidas las cortaremos en rodajas gruesas de unos 2 centímetros.
Aparte, vamos preparando el aceite para aliñar el pulpo. En un recipiente mezclaremos el pimentón dulce y el picante con el aceite y lo reservamos.
Pondremos una plancha en el fuego a calentar y prepararemos las patas de pulpo previamente cocidas. Si son muy grandes las cortaremos por la mitad a lo largo, y si son pequeñas las dejaremos enteras
Cuando la plancha esté caliente, la pincelaremos con un poco de aceite y colocaremos las patas de pulpo.
Colocaremos la parte abierta (en el caso de haberlas cortado longitudinalmente) hacia abajo para que sea la primera que se selle y mantenga el pulpo jugoso. Las dejaremos dorar unos 5 minutos, les daremos la vuelta y las dejaremos otros 4 minutos.
Como el pulpo ya está cocinado, solamente queremos sellarlo y dorarlo un poco, pero no lo dejaremos mucho tiempo para evitar que se vuelva muy correoso. Pincelamos el pulpo con nuestro aceite y pondremos también las rodajas de patata para que se doren un poco por cada lado.
Una vez está dorado por ambos lados lo retiramos y lo colocamos en un plato con las patatas.
Lo aliñamos con el aceite que teníamos previamente preparado, espolvorearemos con un poco más de pimentón picante y, finalmente, unas escamas de sal.
Decoramos el plato con una ramita de perejil y lo servimos caliente.
Resumen fácil de preparación
Preparamos los ingredientes de la receta
Mezclamos el aceite con ambos pimentones y reservamos
Cocemos las patatas con la piel, las cortamos y las reservamos
Abrimos las patas del pulpo por la mitad
Ponemos la plancha al fuego y cuando está caliente la pincelamos con AOVE
Ponemos las patas de pulpo y dejamos sellar 5 minutos
Le damos la vuelta y dejamos que se haga otros 4 minutos
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