HUEVOS ESCOCESES CON REBOSADO DE GANCHITO DE QUESO, UN GRAN HUEVO.
- Mientras están los huevos cociéndose puedes triturar los ganchitos y sazonar la carne picada como más te guste.
¡Rellénala con lo que más te guste! Queso, carne, verduras…
Se parte de una tortilla de patata gruesa con un punto de cuajado medio y templada o fría para evitar que se rompa. Con mucha delicadeza se desliza el cuchillo a media altura para separarla en dos.
Con ayuda de una espátula, se retira la “tapa” de la tortilla, rellena al gusto, y se tapa de nuevo.
Otra opción para no tener que cortar la tortilla es realizarla con dos tortillas ya sean de sólo huevo o de patatas fina.
Seguramente, en lo que concierne a las tortillas de patatas, la de rellenarlas o no sea la segunda guerra más sangrienta, después de la interminable batalla entre concebollistas y sincebollistas. Una cruenta pelea que se remonta a los tiempos de Maricastaña y para la que no se espera tratado de paz alguno: quizás os pueda parecer sorprendente que haya tantos enemigos de la tortilla rellena, pero son más de los que uno se puede imaginar, digo que tendrían que echarle de todas las barras de pinchos cántabras entre las que desfilan las tortillas rellenas para todos gustos y sabores (en algunos casos con versiones estrambóticas).
Partimos de la base de que la tortilla de patatas es lo mejor del mundo mundial ¿Conocéis a alguien que no le guste? Conozco a quien no le gustan las croquetas pero todavía nadie ha alzado la mano contra la tortilla: algunos más cuajada -sin duda no son de fiar- y otros cremosita -que no líquida- pero todos fieles al pincho, aunque sea de vez en cuando. Para desayunar, para comer, para cenar, en bocata, en la tartera, deconstruida como Ferran Adrià o rellena; vale para todo. Para ver el fútbol, para poner en el cumpleaños y también para cenar en fiestas señaladas.
¿Qué tipo de rellenos admiten?
Por lo general, todos: el único límite es tu imaginación, siempre que el ingrediente en cuestión no suelte mucho líquido ni grasa. Pensemos en un un bocadillo en el que el lugar del pan lo ocupa una capa jugosa y huevosa de patatas (aunque también podemos meter la tortilla rellena en un bocadillo). No falla, tampoco, la opción de poner un trozo de queso de pasta blanda como un buen Camembert dentro de la tortilla y dejar que se funda. El truco está en ayudarse de la capa del queso para que se contenga el mismo fundido dentro.
Si son verduras, pochadas o fritas y siempre bien escurridas: por ejemplo pisto manchego y morcilla. Si son salsas, espesas y emulsionadas: una opción fantástica sería unas espinacas con bechamel, pero también una salsa carbonara o boloñesa; lo que mejor funciona dentro de los rellenos de las tortillas son mezclas untuosas que se fundan con la propia patata. También admite embutidos como chorizo o jamón en trozos; bonito con mahonesa -clásica versión cántabra bien traída por el Grupo Cañadío-, sobrasada, pimientos del piquillo o fritos o, simplemente, cebolla pochada si vamos en línea tradicional.
También puede utilizarse como una receta de aprovechamiento -sobre todo ahora que tenemos el congelador lleno de restos de las navidades- para rescatar esas tarteras y esas verduras que se nos han olvidado en el fondo de la nevera antes de que se pongan chuchurrías. Para los más valientes se me ocurre: curry de pollo con éste bien desmechado, pulled pork, ají de gallina o hasta de caponata. Por aquí incluso hemos probado con éxito la de cruasán con queso y jamón, la de bravas y la de pan con tomate. Como véis los ingredientes se encuentran en las antípodas los unos de los otros, pero sirve como prueba de que, por lo general, en su justa medida, todo tiene cabida. ¡Ojo!, que no estamos hablando de una tortilla de pimientos, al estilo Kasino de Lesaka, o de una tortilla de sobrasada.
¿Se come fría o caliente?
De nuevo, va a gustos: templada o atemperada, es igual; pero lo que nunca debe pasar es que se coma la tortilla recién sacada del refrigerador: eso sí que es un verdadero pecado capital. Para mí la mejor forma de poder disfrutar una buena y rica tortilla rellena -aunque esto puede trasponerse al asunto tortillil en general- es habiéndola dejado reposar un par de horas. Ahí es donde alcanza su máximo esplendor.
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