EL RABO DE TORO, UN PLATO EXQUISITO DONDE LOS HAYA.
Otra delicia del sur español, cuyos orígenes se remontan a la época romana. Típico de Córdoba y Sevilla, pero exquisito en cualquier otra de las provincias andaluzas. Se trata del clásico estofado de rabo de toro que se cocina lentamente hasta que la carne está bien tierna. Se sirve acompañado de una rica salsa. Hace unos cuatro siglos, la receta que ha llegado hasta nuestros días se cocinaba con los rabos de los toros bravos tras su muerte en la plaza.
El rabo de toro es un guiso tradicional que combina carne de rabo de toro con verduras y vino tinto, creando un plato sabroso y meloso.
INGREDIENTES PRINCIPALES. 4 COMENSALES.
- 1,5 kg de Rabo de Toro o de ternera troceado.
- 2 cebollas grandes en juliana.
- 3 zanahorias picadas en rodajas o medias rodajas.
- 1 puerro picado en juliana.
- 4 dientes de ajo LAMINADOS.
- 750 ml de vino tinto de calidad.
- 1/2 l de caldo de carne o verdura.
- Harina de trigo para rebozado.
- 2 hojas de laurel.
- Pimienta en grano al gusto.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal al gusto.
PREPARACIÓN DE LA RECETA PASO A PASO.
- Sellar la carne: Salpimenta los trozos de rabo, pásalos por harina y doralos en una olla grande con aceite de oliva virgen extra.
Retira la carne y reserva.
- El sofrito: En el mismo aceite, añade la cebolla, el puerro, las zanahorias y los ajos, todo picado de forma tosca.
Cocina a fuego medio hasta que la verdura esté bien pochada y empiece a caramelizar.
- La reducción: Incorpora de nuevo la carne a la olla. Sube el fuego y vierte el vino tinto. Deja que hierva durante unos 10 minutos para que el alcohol se evapore por completo.
El toque final: La carne está lista cuando se separa fácilmente del hueso. Saca los trozos de rabo con cuidado y tritura la salsa (pasándola por un chino si quieres un acabado profesional). Vuelve a juntar todo y da un último hervor de 5 minutos para ligar sabores.
Consejos para un resultado de diez
- El reposo es clave: este guiso gana muchísimo si se prepara de un día para otro.
Los sabores se asientan y la salsa adquiere una textura más densa.
- Guarnición: Lo clásico es acompañarlo con unas patatas fritas en dados o un puré de patata casero muy cremoso.
- Variante sugerida: Si quieres probar algo diferente, puedes añadir un par de onzas de chocolate negro al final de la cocción para darle un brillo y una profundidad única a la salsa.









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